Vistas a la página totales

viernes, 27 de marzo de 2026

Muerte… NO!

Añoranza que espera… con esperanza,

clamores al cielo… con desesperanza.


Dolor ante lo incierto, sin venganza.

Indulgencia de la mente

que por momentos olvida.


Pero el desenlace…

vendrá funesto, y es cierto.


¿A dónde me escondo?

¿A dónde digo que no siento?


Mi corazón palpita violento.

“No es cierto”, me digo…

y a la verdad me niego.


Caprichos de la mente,

subterfugios del corazón.


Me niego a sentir que sufro,

y le grito a la noche:

¡NO!


Mi almohada adormece

mis intranquilos sueños.

Mi vivir, antes puro y sereno…

la muerte lo ahuyentó.


Me niego.

Rechazo lo cierto.


Y lo repito mil veces:


NO.


No te confundas.. no busco a nadie

 No busco a nadie para que me dé amor, porque amor tengo de sobra.

Busco para ayudar cuando creo que alguien tiene problemas, nada más.


No malinterpretes: tal vez tú no lo hagas, porque tu alma está cerrada.

Claudia, juro por Dios que yo no fui la primera que dijo “te amo”.

Posiblemente eso duela porque lo dijo quien duerme contigo en la misma cama.

¿Y yo qué puedo hacer si él no te ama?

De eso no tengo culpa alguna.


No te creas dueña de nadie, porque no lo eres.

Nuestra historia no te compete; no te hemos faltado en nada.

La diferencia entre tú y yo es clara: yo no critico.

Eso hace grande a un alma enamorada, no la que grita, la que no busca, la que inunda la casa con su amargura.


No soy yo quien humilla ni publica reglas sobre elegir pareja. Y publica que se elija al que tiene buena ortografía.

El no la tiene, y eso lo hace para ti incompatible?. Para mí es el hombre perfecto. Ves las diferencias entre tú y yo?.

Mi amor hacia él es y siempre será platónico.

¿Tú qué sabes de eso?


No pongo acentos, porque sé perfectamente dónde van cada tilde, cada punto, cada coma.

Eso es solo un detalle: no significa que tú seas mejor que nadie.

Para mí, tú no eres nada.

Y además, sigues consejos de Felipe, un gusano que siempre ha envidiado al que tienes a tu lado.

¿Ves que eres estúpida?


El que te acompaña nunca me abandonó; fui yo quien se retiró por respeto a ti, a tu familia y a tus hijos.

Así que deja de pendejadas y ámalo como él merece, porque de lo contrario lo perderás.


Y si vas a hacerle sufrir, mejor quédate con quien dices que “tiene buena ortografía”.


Buena noche… tarde o día.

Ah, y en este blog no eres bienvenida.


Te vi con ella

 Te vi con ella en una fotografía,

al regresar de un largo viaje.


Al mirar cómo tocabas su mano,

me maldije… y te maldije.


Me di la media vuelta

y arrojé a la basura tus recuerdos,

igual que la cadenita que un día me regalaste.


¿Quién diría que era una cadena

que sujetaría mi alma?


De tus labios no salen verdades,

no sabes decirlas.

Todo en ti son mentiras,

tantos años adorándote,

para que salieras con tus imperfecciones,

con tus defectos,

que ni los años pudieron eliminar,

que marcaron tus sienes,

tu frente con arrugas,

signo de tus ligerezas y de pobreza.


Ahora te odio tanto como te amé.

No quiero saber de ti.

Te desprecio,

como siempre debí hacerlo al conocerte.


De ti no queda ni sabor, ni olor…

solo tus mentiras.


Le tocas la mano sin pudor, con altanería,

preludio de la vejez que sacudirá tus huesos.


Y al irte para siempre,

piensa en el daño que hiciste.


Por mi parte, mis palabras fueron sinceras,

pero ahora créeme:

te odio,

y te maldigo.


Aunque la maldición la llevas dentro,

porque sé que no la amas.


El desamor y la desesperanza

se refleja en tu mirada apagada.


Vendrán tiempos difíciles,

en que te odiarás a ti mismo.

Lo tienes bien merecido.


No me busques.

Si me encuentras por accidente,

no voltees a verme.


Quiero que lo sepas:

te estaré maldiciendo,

para toda la vida,

desde lo más profundo de mi alma,

hasta el día de mi muerte.


Sigo viviendo.. por ti.. para ti

 Y si lloro…

y si estoy triste…

y si mi alma sangra…


¿Le importará a alguien?


La respuesta es sí.


Importa a muchos.

Por eso resisto las tristezas.


Canto,

bailo,

río…

porque la vida sigue.


Y por aquellos

a quienes les importamos,

debemos seguir.


Sin mostrar derrota,

sin rendirnos al dolor,

sin dejar que la tristeza nos venza.


Porque Dios sabe

lo que habita en el corazón…

y a Él le basta saberlo.


No sé si dejarte ir

fue lo correcto.

No sé si hice bien

o hice mal.


Pero no pude protegerte,

no pude cuidarte.


Y eso…

me duele.


Es una tristeza

que desgarra el alma.


Pero no debo caer.

Debo guardar silencio.

Debo seguir…


por ti.


Por ti,

que siempre estuviste orgullosa de mí.