Añoranza que espera… con esperanza,
clamores al cielo… con desesperanza.
Dolor ante lo incierto, sin venganza.
Indulgencia de la mente
que por momentos olvida.
Pero el desenlace…
vendrá funesto, y es cierto.
¿A dónde me escondo?
¿A dónde digo que no siento?
Mi corazón palpita violento.
“No es cierto”, me digo…
y a la verdad me niego.
Caprichos de la mente,
subterfugios del corazón.
Me niego a sentir que sufro,
y le grito a la noche:
¡NO!
Mi almohada adormece
mis intranquilos sueños.
Mi vivir, antes puro y sereno…
la muerte lo ahuyentó.
Me niego.
Rechazo lo cierto.
Y lo repito mil veces:
NO.
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