Y si lloro…
y si estoy triste…
y si mi alma sangra…
¿Le importará a alguien?
La respuesta es sí.
Importa a muchos.
Por eso resisto las tristezas.
Canto,
bailo,
río…
porque la vida sigue.
Y por aquellos
a quienes les importamos,
debemos seguir.
Sin mostrar derrota,
sin rendirnos al dolor,
sin dejar que la tristeza nos venza.
Porque Dios sabe
lo que habita en el corazón…
y a Él le basta saberlo.
No sé si dejarte ir
fue lo correcto.
No sé si hice bien
o hice mal.
Pero no pude protegerte,
no pude cuidarte.
Y eso…
me duele.
Es una tristeza
que desgarra el alma.
Pero no debo caer.
Debo guardar silencio.
Debo seguir…
por ti.
Por ti,
que siempre estuviste orgullosa de mí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario