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jueves, 26 de marzo de 2026

Retornar

 En un cortejo inusitado

entre ángeles y humanos,

se asoma la verdad.


Débiles murmullos en sueños

la revelan.


De los humanos es la tierra

y el andar…

como de las almas

el volar,

surcando cielos.


Por eso, en su inocencia,

cuando un alma se desprende del cuerpo,

los humanos —sin saberlo— dicen la verdad.


Entre lágrimas murmuran:

“Vuela alto…

que el Creador, junto a sus ángeles,

te espera en el paraíso”.


En la tierra celebramos los nacimientos,

y lloramos la muerte.

Pero en el cielo…

todo es celebración.


Porque siempre hay fiesta

cuando un alma amada regresa

al lugar de donde un día partió.


Así, el inicio y el final

se entrelazan,

sin que sepamos con certeza

dónde comienza uno

y termina el otro.


¿Acaso al nacer iniciamos…

y al morir terminamos?


¿O simplemente regresamos,

para volver a empezar?


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