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lunes, 20 de junio de 2016

Bolis

Tengo un perro hermoso, bolis es su nombre.
Cuando enfermo lame mis heridas, y me cuida.
Cuando siente peligro no me alerta con sus ladridos.
En realidad monta en cólera y su cuerpo se tensa.
Como un guerrero coloca sus patas en plan de ataque.
Siempre se para enfrente mío para que sepa que él me defiende.
Yo lo amo tanto, porque es el único que me ama y cuida.
Cuando en la calle se apagan los sonidos y no siente peligro.
Juega conmigo, se monta sobre mi espalda y me jala los cabellos.
Rodamos los dos por la cama, yo riendo, el ladrando y de cierto modo.
Sé que me ama, cuando el silencio impera, el duerme, pero siempre vigila.
Me cuida, me ama, me adora, y se que daría la vida por mi lo que el no sabe.
Es que yo también daría la vida por él. Un día que enfermé se trepó en mi cama.
Extrañado porque no me levantaba empezó a lamerme todo el cuerpo.
Insolente le increpé que no era perro, que mi enfermedad no se curaba a lamidas.
Que equivocada estaba, las enfermedades todas, se curan con amor, con cuidados.
Con devoción de quien te ama, en esos momentos me di cuenta que estaba sola.
Que en realidad nunca conté con nadie, que nunca nadie me amará con lo hace mi bolis.
Es por eso que te dedico estas líneas, te amo bolis, gracias por estar conmigo.
Por cuidarme, por amarme, por acompañarme, por estar conmigo, me amas y te amo.
No hay nada más, yo te cuidaré como tu lo hiciste conmigo, no necesitamos a nadie más.