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jueves, 14 de abril de 2011

Animales que parecían humanos

Caminaba una princesa entre sombras la había alcanzado la oscuridad, sus zapatos se mancharon de lodo, sus vestidos se impregnaron del fétido olor de la deslealtad, pérdida en laberintos sin refugio, sin salida, tropezaba contra los animales, las hojas secas marchitas y viejas, la golpeaban en el rostro, era una noche que parecía no tener final.

En realidad la princesa, no procedía de linaje real, solamente usaba ese nombre en recuerdo de su padre, que cariñosamente así le decía cuando llegaba a casa, y ella corría a abrazarlo, y aún cuando estaban distanciados usaba ese nombre como un homenaje hacia él.

La princesa había caído en ese bosque, porque no sabía de traiciones ni de engaños, pensaba que todas las personas eran nobles y buenas, así que de recién que entró en el bosque quedó maravillada de los animales que hablaban como si fueran humanos, fue hasta después que fue herida por sus traiciones y engaños, que se dió cuenta que no lo eran.

Por cada herida que le hacían, más oscuro se ponía el bosque, entre más caminaba las espinas más se le clavaban, cosa curiosa no en sus pies, sino en su corazón que era el que más le dolía.

Cansada de caminar entre charcos de fango y lodo intentó buscar una salida fuera de ese bosque oscuro y engañoso, los animales jugaban a ser personas, los lobos acechaban aullaban fingiendo que cantaban, los zorros mentían y engañaban, fingiendo ser amigos, sin embargo no todo estaba pérdido ni todos eran malos.

Había dos que más que humanos eran seres divinos, que Dios le había envíado para hacerle menos pesado el camino, sobre la rama de un árbol un ruiseñor cantaba, santi era su nombre, compostela su apellido, de cariño le decían carmelo, era divina su inspiración, hermosa su voz, pero más las señales que enviaba, alertaba del peligro, con mensajes alentadores a la princesa animaba a no dejarse vencer ni caer ante los animales malos y engañosos, pero ella ya estaba cansada.

Una ratita simpática, de alma noble y buena, rata se llamaba tatuie se apellidaba, día a día la alentaba, el ruiseñor y la hermosa ratita eran los único compañeros de la princesa quien al escucharlos lloraba, no porque sus mensajes de aliento la desalentaran, sino porque ellos mismos habían sido sorprendidos en sus buenas intenciones por un mañoso lobo que caminaba siempre acompañado de una hiena vieja, y los dos como aves de rapiña acechaban a la princesa.

Sabía que tenía que proseguir su viaje, intentaba descansar pero no podía, antes un zorro mentiroso la había engañado, y un lobo astuto de ella se había burlado éste último acompañado de una hiena aún la perseguía y babeando la acosaba, quería su burla seguir disfrutando, la hiena atrás del lobo sólo reía, y reía, con un sonido agudo que a los oídos hería, el bosque era oscuro y siniestro, a pesar de sus amigos llegó un momento en que se sintió sola, no quería proseguir más la marcha, más valía desaparecer pensaba.

Cuando mas desalentada se encontraba se encontró a una ardilla era hermosa, y afectuosa, se hicieron amigos, pensaba la princesa con mi ruiseñor mi ratita hermosa, y la ardillita podré salir de este laberinto, se sujetó fuerte a la ardilla, necesitaba una mano amiga sentir que no todos los animales del bosque eran malos.

A lo lejos miró una luz brillar, sentía que había una salida, corría presurosa acompañada de la ardilla, su nueva amiga, pero de pronto, la ardilla habló como si fuera un oso, la princesa confundida le pregunto ardilla,eres tú?,la ardilla respondió sí, pero con su voz de oso continuó hablando, la princesa se hallaba cada vez más confundida no quería ser descortés y perder a su nueva amiga, la había acompañado en noches anteriores.

Intentó dialogar con el oso, pero de pronto la ardilla regresó, y le dijo, es mi hermano un pequeño travieso, la princesa no quizo más saber, de nuevo la habían engañado, los animales son malos se repetía, tal véz sería mejor dejarse caer, el lobo ya la había lanzado hacia el fango, el zorro ya la había engañado, y su amiga la ardilla, en realidad no era su amiga que más podía esperar?.

En el silencio de la noche la princesa desapareció dicen que se apoyó en su amiga la ratita y en el hermoso ruiseñor, pero la verdad, es que desde esa noche, de la princesa nunca más se volvió a saber..el secreto lo tiene la ratita que es la más hermosa ratita que ha visto la tierra nacer.., la realidad es que este es el último cuento que escribió la princesa en este blog, los ojos aviezos de la hiena y del lobo acechan, por eso pensó en jamás volver.