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miércoles, 27 de julio de 2011

Encuentro entre princesa y cortesana



A la salida de un mercado, se toparon una princesa y una cortesana, la primera la vió de frente la otra esquivó la mirada, se dijeron de todo, sin decirse nada, la cortesana sonrió burlona, con sus gruesos labios de mulata,
esbozó lo que intentó ser una sonrisa, sin decirse nada, ambas prosiguieron su camino, la cortesana felíz;tenía al hombre de sus sueños, decía ella se lo habia arrebatado a la princesa, y para sus adentros pensaba total, sin un día me deja quien me quita lo bailado.
Volteó hacia atrás para ver mientras se alejaba a la que algún día creyó su rival, y a quien ella creía derrotada, tenía que correr a atender a su galán, total nació para servir no para ser servida, -pensaba-, ya la esperaba en tiempos pasados hizo de todo por él, usando el viejo adagio, de que en la guerra y el amor todo se vale, no tuvo freno ni decencia hasta fotos desnuda le había envíado.
En esa época vigilaba cada paso de la princesa, quería imitarla de ser posible superarla, en su frágil mente no razonaba, que le llevaba la edad de una madre, a una princesa que cuando tuviera sus años, la superaría en conocimientos, en personalidad, pero sobre todo en algo de lo que carecía la cortesana...en dignidad.
Hacía tiempo ya, ambas se habían disputado el amor de un hombre, que goloso ilusionaba que tendría de donde escoger, mintió, engaño, y a la traición jugó, pensó que eligiría, se dió tiempo para elegir a la más apreciada, no se dió nunca cuenta que con su proceder perdió a la más amada, ya que la princesa al darse cuenta de sus traiciones sin previo aviso, lo abandonó de tal forma que con su misma jugada se condenaba a permancer al lado, de la más viciada, la del vientre ésteril, como ésteril tenía ya la vida...
La princesa por su parte, al verla recordó que alguna vez había derramado lágrimas por un querer, por alguién que no supo ser, ni jamás ponerse a la altura para su amor merecer,el tiempo ya había pasado, no quedaba nada de ese amor pasado ni siquiera un hermoso recuerdo, sonrió con tristeza y para sí misma pensó, pobres mujeres que a sus hijos dejan abandonados y descuidados por vivir al pendiente de un hombre, y por intentar derrotar a las que creen sus rivales, y así sentirse más mujeres, incluso aceptando ser plato de segunda mesa, perdiendo lo más valioso del ser humano;la dignidad, y al hacerlo, no se dan cuenta que el que miente una vez, mentirá siempre, el tiempo correrá y se dará cuenta, cuantas lágrimas tendrá que derramar cuando sea abandonada por otra más jóven y bonita que ella...
Pensó que a pesar que esa mujer podría ser su madre, le hubiera gustado aconsejarle, que aún tenía tiempo para estudiar para superarse para hacerse valer, el brillo de una mujer, esta en ella misma, nunca detrás de unos pantalones, el hombre es el complemento de una verdadera mujer, pero para que el hombre respete y valore a esa mujer, ella debe darse su valer, pero la decencia y la virtud es exclusiva sólo de las princesas..
Sonrió ante aquellos recuerdos, al dar la vuelta se encontró con su principe. que enamorado la esperaba, el era a quien ahora ella amaba, a quien le daría los hijos soñados, Dios había bendecido su unión, y los hijos llegarían algún día, su principe sonrió y le dijo,- mi princesa-, y sin decirle que era la única en su corazón, al abrazarla ella sonrió sabía que le era fiel, y ella lo era para él, abrazados los dos se alejaron, y mientras lo hacían la princesa pensaba, todos tenían razón sólo un principe merece a una princesa, y no cualquier hijo de vecino, pero el ser princesa no lo da el nacer en la realeza, lo da la fortaleza, la dignidad, la virtud, y la decencia con la que se conduzcan en la vida.
De igual forma, para ser principe no se necesita tampoco ser galán ni proceder de buena familia, para ser principe sólo se necesita tener por esposa ......a una princesa...
(autora Areli mis poesías)

martes, 8 de marzo de 2011

ENCUENTRO ENTRE PRINCESA Y CORTESANA


A la salida de un mercado, se toparon una princesa y una cortesana, la primera la vió de frente la otra esquivó la mirada, se dijeron de todo, sin decirse nada, la cortesana sonrió burlona, con sus gruesos labios de mulata,
esbozó lo que intentó ser una sonrisa, sin decirse nada, ambas prosiguieron su camino, la cortesana felíz, tenía al hombre de sus sueños, decía se lo había arrebatado a la princesa, y para sus adentros pensaba total, sin un día me deja quien me quita lo bailado.
Volteó hacia atrás para ver mientras se alejaba a la que algún día creyó su rival, y a quien ella creía derrotada, tenía que correr a atender a su galán, total nació para servir no para ser servida, -pensaba-, ya la esperaba,en tiempos pasados hizo de todo por él, usando el viejo adagio, de que en la guerra y el amor todo se vale, no tuvo freno ni decencia hasta fotos desnuda le había enviado.
En esa época vigilaba cada paso de la princesa, quería imitarla de ser posible superarla, en su frágil mente no razonaba, que le llevaba la edad de una madre, a una princesa que cuando tuviera sus años, la superaría en conocimientos, en personalidad, pero sobre todo en algo de lo que carecía la cortesana...en dignidad.
Hacía tiempo ya, ambas se habían disputado el amor de un hombre, que goloso ilusionaba que tendría de donde escoger, mintió, engaño, y a la traición jugó, pensó que elegiría, se dio tiempo para elegir a la más preciada, no se dió nunca cuenta que con su proceder perdió a la más apreciada, ya que la princesa al darse cuenta de sus traiciones sin previo aviso, lo abandonó de tal forma que con su misma jugada se condenaba a permanecer al lado, de la más viciada, la del vientre estéril, como estéril tenia ya la vida...
La princesa por su parte, al verla recordó que alguna vez había derramado lágrimas por un querer, por alguien que no supo ser, ni jamás ponerse a la altura para su amor merecer,el tiempo ya había pasado, no quedaba nada de ese amor pasado ni siquiera un hermoso recuerdo, sonrió con tristeza y para sí misma pensó, pobres mujeres que a sus hijos dejan abandonados y descuidados por vivir al pendiente de un hombre, y por intentar derrotar a las que creen sus rivales, y así sentirse más mujeres,incluso aceptando ser plato de segunda mesa, perdiendo lo más valioso del ser humano,la dignidad, y al hacerlo, no se dan cuenta que el que miente una vez, mentirá siempre, el tiempo correrá y se dará cuenta, cuantas lágrimas tendrá que derramar cuando sea abandonada por otra más joven y bonita que ella...
Pensó que a pesar que esa mujer podría ser su madre, le hubiera gustado aconsejarle, que aún tenía tiempo para estudiar para superarse para hacerse valer, el brillo de una mujer, esta en ella misma, nunca detrás de unos pantalones, el hombre es el complemento de una verdadera mujer, pero para que el hombre respete y valore a esa mujer, ella debe darse su valer, pero la decencia y la virtud es exclusiva sólo de las princesas..
Sonrió ante aquellos recuerdos, al dar la vuelta se encontró con su principe. que enamorado la esperaba, el era a quien ahora ella amaba, a quien le daría los hijos soñados, Dios había bendecido su unión, y los hijos llegarían algún día, su principe sonrió y le dijo,- mi princesa-, y sin decirle que era la única en su corazón, al abrazarla ella sonrió sabía que le era fiel, y ella lo era para él, abrazados los dos se alejaron, y mientras lo hacían la princesa pensaba, todos tenían razón sólo un principe merece a una princesa, y no cualquier hijo de vecino, pero el ser princesa no lo da el nacer en la realeza, lo da la fortaleza, la dignidad, la virtud, y la decencia con la que se conduzcan en la vida.
De igual forma, para ser príncipe no se necesita tampoco ser galán ni proceder de buena familia, para ser prncipe sólo se necesita tener por esposa ......a una princesa(autora Areli mis poesías)